PLUMA AZUL / VIOLETA LAGUNES **

** EX DIPUTADA FEDERAL

16 DE NOVIEMBRE DE 2010

Carta Pre Navideña

Yo no sé qué lugar ocupe nuestro Estado en materia de seguridad, o si ha subido o bajado la comisión de cada uno de los ilícitos, lo que sí sé es que a la gran mayoría de los poblanos nos duele -y mucho- cada persona asesinada, ultrajada, violentada o lastimada en sus bienes o derechos.

Así que he decidido escribir –muy a tiempo- mi carta a Santa Claus, a los Reyes Magos, a la Candelaria, o de perdido a las autoridades electas a ver quién de ellos por lo menos la lee:

Quiero una Puebla que no sólo formule un Plan Estatal de Seguridad, obsoleto y general, sino que sea capaz de elaborar 217 Planes Municipales, que tomen en cuenta las grandes diferencias geográficas, demográficas, culturales, étnicas, rurales o urbanas, de infraestructura, socioeconómicas, de tráfico urbano, de comunicación, así como de desastres naturales, emergencias sanitarias, e historial delictivo y de conflictos sociales de cada zona.

Quiero una Puebla, que sea capaz de desarrollar un Plan de Inversiones, prestando especial atención en la adquisición de nuevas tecnologías y la capacitación adecuada de quienes las operan; que logre la coordinación tanto en la prevención como en la investigación y persecución de los delitos, especialmente en áreas conurbadas; que ponga en marcha planes focalizados de respeto a los derechos de las minorías, buscando que no estén expuestas a la discriminación, violencia y la comisión de ilícitos: mujeres,  adultos mayores, indígenas, migrantes, personas con sexualidades diferentes, la población infanto – juvenil (que en escuelas y calles operan como elementos activos y pasivos del delito); así como de prevención urbanística de zonas inseguras; de prevención y rehabilitación por el abuso de alcohol y consumo de drogas; de prevención del pandillerismo y de implementación de un esquema de ocio juvenil alternativo.

Quiero una Puebla que sea capaz de crear indicadores de calidad de los servicios de seguridad pública y del desempeño de cada uno de los elementos policiacos, que evalúe la mejora continua de su servicio, y de adecuada publicidad a los compromisos del servicio policial.

Quiero una Puebla en la que se escoja a las mejores personas para ser policías, se preste especial atención a su formación, valores, estado de salud físico y mental, se les exija la ausencia de vicios y se les otorguen los mejores equipos de defensa, ataque y movilización; una policía proporcional al número y tipo de población atendida, y cuerpos de seguridad que sea capaces de formar cinturones especiales de seguridad en aquellos sitios y momentos en los que sea necesario.

Quiero una Puebla que respete los derechos laborales de los policías municipales, elementos que sean capaces de presentar mejoras a su servicio y de ser reconocidos por este hecho, que estén más tiempo realizando las funciones propias de su especialidad, que trabajen en la calle auxiliando a la población y no realizando tareas administrativas o cuidando a políticos y sus familiares; una Puebla que tome en cuenta la diversidad de funciones que se asignan a sus policías, ya que prácticamente los obligan a actuar allí donde se genera cada conflicto: vigilan el orden, son mediadores, auxilian en desastres naturales, emergencias médicas, sanitarias y sociales, regulan el tráfico urbano, vigilan el cumplimiento de los bandos de policía, reglamentos municipales y otras normas, previenen la delincuencia, procuran la seguridad de las autoridades y ciudadanos ¡Dios y así pretendemos que hagan las cosas bien y a tiempo!

Quiero una policía fresca e incluyente, en la que se eliminen tantos “vicios del sistema” y servidores públicos que actúan más como delincuentes que como policías;  en la que se incremente notablemente la representación de grupos étnicos, mujeres, discapacitados, personas con sexualidades diferentes, vecinos del lugar (policía de barrio), porque una policía realmente integrada a la sociedad a la que sirve es el reflejo fiel de ésta.

Quiero una policía que cuente con el equipo móvil necesario para recoger las denuncias en el sitio en que se presenten, que sea capaz de informar sobre los programas de prevención y actuación policial, de promover las acciones de seguridad que se implementen en cada zona y que directa o indirectamente tenga capacidad de respuesta inmediata ante cualquier imprevisto.

Quiero una Mesa de Coordinación Policial, que desarrolle acuerdos y lleve a cabo el seguimiento de los planes coordinados de actuación policial, intercambie datos, experiencias, diseñe planes conjuntos y establezca sistemas compartidos.

Quiero una Puebla bajo un sistema de responsabilidad compartida, en la que en cada municipio exista la participación ciudadana  organizada en la definición de las políticas de seguridad, en la planeación de políticas púbicas en la materia, elaboración de indicadores, el control de la gestión de los cuerpos policiales y su evaluación, en la que como órgano coadyuvante al Consejo Estatal de Seguridad, funcione un Consejo Municipal de Seguridad, que canalice la participación ciudadana y su tejido asociativo en materia de seguridad.

En el mismo esquema de participación ciudadana, quiero una Puebla que sea capaz de suscribir un Pacto Cívico por la Paz, que desarrolle acciones participativas con el tejido social, en materia de prevención de la delincuencia y de conductas asociales, suscrito no sólo por autoridades y ciudadanos en general, sino por líderes, sociales, religiosos, de la educación, representantes de sindicatos, empresarios y medios de comunicación, entre otros.

Quiero una Puebla en la que nos solidaricemos más con las víctimas de los delitos que con los delincuentes: que los órganos de atención para dar asistencia a las víctimas de delitos realmente cumplan su función; y que desarrolle, programas de mediación entre víctimas y pequeños infractores, bajo el esquema de juicios orales, impulsando la resolución extrajudicial de este tipo de conflictos.

Quiero una Puebla en la que los ciudadanos ya no teman ni a los delincuentes ni a los policías.

 

___________________________________________________________

19 de octubre de 2010

Puebla, tierra de leyes

Nuestro Estado no sólo es rico en historia y tradiciones, también en leyes. Así, en la legislación en línea del Congreso del Estado de Puebla, aparecen 42 decretos, 92 leyes estatales, la Constitución del Estado de Puebla en español y en Náhuatl, 9 códigos, 220 paquetes fiscales y 2 reglamentos; esto sin tomar en cuenta los ordenamientos expedidos por el Ejecutivo para proveer a la exacta observancia de la ley, los reglamentos aprobados en los 217 municipios que forman parte del estado y toda la legislación federal aplicable.
Por ejemplo, tenemos una Ley para las Escuelas del Estado de Artes y Oficios para Mujeres publicada desde el año 1943 y una Ley de Fomento a la Investigación Científica, Tecnológica, Humanística y a la Innovación para el Estado de Puebla, en vigor a partir del año 2004, pero ¿alguno de ustedes las conoce?
¿Sabían que en nuestro estado existe una Ley para el Cobro de Honorarios Profesionales? ¿O creían que cada profesionista cobraba lo que quería por sus servicios? No señores, en nuestro Estado hay orden, de esta manera, por ejemplo, por visita, lectura o examen de documentos, papeles de negocios o expedientes de cualquier clase, los abogados pueden cobrar hasta 5 pesos, y si los expedientes exceden de 25 fojas pueden cobrar 20 centavos más por cada una. Ahh, pero si dan una conferencia les pueden pagar hasta 5 pesos. Esto y más lo pueden consultar en el texto de la ley a la que me refiero.
Y bueno, mujeres, seguramente les llamará la atención lo siguiente:
Si una mujer mayor de edad es raptada, tendrá que escapar unas horas de su raptor para ir a denunciarlo, ya que este delito sólo procede por querella de la ofendida (artículo 275 del Código de Defensa Social), extinguiéndose la acción penal si posteriormente el raptor contrae matrimonio con la víctima, aún cuando en la mayoría de los casos esto se realiza por presión del propio raptor o de la familia de la ofendida (artículo 275).
Lo mismo sucede con el delito de estupro, pues se exige al menor de edad seducido que por sí o través de sus representantes formule la queja correspondiente, aun cuando el pequeño tuviera impedimento físico o miedo de hacerlo (artículo 266).
Y si una persona es violada, el delincuente puede tener una sanción de 6 a 20 años de prisión, duplicándose esta sanción si la víctima es menor de edad, y aun cuando en el artículo 269 del ordenamiento legal mencionado se establecen agravantes, entre ellas no está contemplado el hecho de que el victimario sea ministro o ministra de culto religioso o un docente.
Lo anterior a pesar de que en este caso, el sujeto activo se encuentra en una mejor posibilidad de efectuar su conducta delictiva por la relación próxima y la autoridad que el activo ejerce sobre el pasivo, además de que tal conducta fractura los deberes de respeto y seguridad que al delincuente corresponde guardar respecto del pasivo.
Y bueno, ni hablar de la adecuada distribución de las penas que tenemos, pues en nuestro Estado se puede sancionar con mayor penalidad que robes un objeto con un valor menor de 550 pesos (hasta 30 días de prisión) o por causar una cicatriz en una oreja a una persona (hasta 5 años de prisión), que si por ejemplo, un hombre encuentra a su esposa teniendo relación con otra persona, y la asesina (desde 8 días de prisión), si alega que el asesinato lo realizó en estado de emoción violenta, de acuerdo con lo previsto en los artículos 308, 338 y 374 del Código de Defensa Social para el Estado de Puebla.
Y ni hablar del Código Civil de nuestro estado, ya que si por ejemplo, una mujer mayor de edad que viva con sus padres, quiere reclamar su derecho a percibir alimentos a éstos, debe demostrar que “vive honestamente”, de acuerdo con lo que establece el artículo 500 de dicho cuerpo normativo.
¿Qué tal? ¿No es maravilloso que Puebla sea un Estado de Leyes?

________________________

6 de Octubre de 2010

¿Y la deuda con las mujeres Sr. Gobernador?

He escuchado mucho en los últimos días que nuestro Estado es uno de los más endeudado en todo el país, con un pasivo de 9000 millones de pesos, ¿en qué pudo gastarse tanto dinero el Gobernador pues no hizo ninguna obra de gran magnitud ni mejoró la situación económica de los poblanos? pero lo que más me sorprende es que nadie hable sobre la deuda que tienen Mario Marín Torres y los poderes  Legislativo y Judicial con las mujeres.

Jamás he visto un gobernador en Puebla que sea capaz de mejorar la situación de las mujeres, a pesar de que a nivel internacional se han dado grandes avances en nuestro beneficio, entre otros, la creación de un observatorio de los tratados internacionales en materia de equidad de género, que inclusive aplica sanciones a los Gobiernos Soberanos por violación a éstos, y la creación de ONU-Mujer, que une en una sola entidad cuatro programas de Naciones Unidas: el Fondo de la ONU para el Desarrollo de la Mujer (Unifem), la División de la ONU para el Avance de la Mujer, el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (Instraw), así como de la Oficina del Asesor Especial en Asuntos de Género (Osagi), esta agencia está presidida por una mujer admirable, la Ex Presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Asimismo, a nivel federal se destina anualmente un presupuesto de 9 mil millones de pesos a cuestiones de apoyo a las mujeres y a la equidad de género, mismos que se encuentran etiquetados en varios programas federales previstos en el Anexo 9-A del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Sin embargo, un gran porcentaje de este presupuesto es administrado por los Gobiernos Locales, y para el caso de Puebla, casi todos los Secretarios de Estado y titulares de órganos administrativos son hombres, y no terminan de conocer -ni de entender- las necesidades de las mujeres en cada rubro, por lo que terminan destinando a otros servicios dicho presupuesto.

Por otra parte, la Ley Estatal de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, constituyen un catálogo de buenas intenciones, que no tienen mayor ejecución.

En el Presupuesto de Egresos que aprueba cada año la legislatura local, no existe un capítulo especial destinado a equidad de género, ni se etiquetan recursos para favorecer a las mujeres que más lo necesitan, por ejemplo, en las poblaciones donde más se quebrantan sus derechos no existen institutos municipales de la mujer, ni unidades médicas y hospitalarias para la atención de sus enfermedades, seguimiento a los casos de violencia en su contra y de readaptación de sus agresores, entre otros; y las autoridades festejan porque han creado 3 o 4 estancias para mujeres maltratadas cuando debería de haber una por cada 100 000 mujeres.

En materia laboral, los porcentajes de desempleo son muchísimo más elevados en las poblanas que en los poblanos, a pesar de su capacidad, sentido de responsabilidad y honestidad, y los programas de empleo temporal prácticamente se han destinado a contratar a hombres, por lo que las mujeres han padecido en mayor medida la crisis económica; de la remuneración que se les da el tipo de puesto desempeñado, mejor ni hablamos, peor es la situación de las mujeres con hijos o embarazadas.

Nuestras instituciones también deben ser replanteadas, pues a través de la historia, el origen del matrimonio, fue el rapto y el estupro, y todavía tenemos en México y en Puebla, leyes arcaicas en materia civil, penal y familiar en las que se extingue la acción penal si el raptor o el estuprador contraen matrimonio con su víctima, lo que promueve una mayor violencia frente a ellas; para demostrar varios tipos penales, se exige a las mujeres demostrar elementos subjetivos o se establecen cargas  procesales innecesarias para denunciar delitos cometidos contra ellas, como la obligación de presentar una querella, cuando muchas veces están privadas de su libertad o con temor fundado de recibir un daño mayor, tampoco existe como delito del fuero común ni federal, el feminicidio; en muy pocos lugares existen fiscales ni defensores de oficio, ni agentes del M.P. o juzgadores realmente especializados en la materia.

En las agencias del M.P. no existen espacios especiales para la celebración de audiencias y diligencias en las que las víctimas requieren privacidad o protección, ni se da atención y seguimiento a los daños físicos, psicológicos y legales que han padecido por motivos de discriminación, o lesión a sus derechos, ni tienen acceso a la reparación del daño causado por sus victimarios, empezando por el derecho a que su honor no se vea quebrantado al denunciar hechos ilícitos cometidos en su contra.

Estos son solo algunos ejemplos de la inequidad que a diario viven nuestras poblanas, ejemplos que no han conmovido en forma alguna a nuestros gobernantes, menos a nuestro Gobernador Mario Marín. De otros daños que él ha cometido contra las mujeres, no hablaré el día de hoy, ya no tiene caso, el daño que les hizo, no lo puede reparar, sólo me queda pedirle a Dios que lo maldiga por tales hechos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: